Alatum



"Cantan los pájaros, cantan
sin saber lo que cantan
todo su entendimiento es su garganta."

Octavio Paz

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lunes, 11 de abril de 2016

Brutal ecocidio, juego de intereses, pérdida de la vida


Indagar un poco en el daño hecho al ecosistema deberá surgir de la conciencia ecológica.  Si es que aún queda un poco de de vergüenza deberá existir la necesidad de respetar la función de la vida, los ciclos, los procesos. A pesar de ser seres “racionales” recaemos en la fatal decisión de eliminarnos, esa es hoy la tarea más perentoria del individuo: autodestruirse.

La autodestrucción comenzó, creo, en el hecho de negarnos la posibilidad de coexistir otorgándole a la naturaleza la prioridad de existir con nosotros y a pesar de nosotros. Quizá juzgo a manera paradójica, pues soy generadora de basura, consumidora de productos que alteraron alguna parte de la naturaleza, hago uso de la electricidad en ocasiones de manera excesiva; a pesar de esto yo respeto al árbol, a la araña, a la lagartija que a beso y beso no me dejaba dormir… aprendí a vivir en el espacio que nos pertenece a ambos. Me inquieta saber cómo no dejamos que la vida siga su curso pese que nuestra existencia depende simplemente del respeto.

Hoy en el estado de Jalisco  mueren miles de abejas, producto de la necesidad de algunos de hacer más dinero a costa de alterar el sistema natural de la vida. Yo me pregunto ¿valen más unos cuantos pesos a la vida misma? Respóndame cualquier aguacatero, político o empresario por favor.  Ex gobernadores del estado que no les basta vivir a costa del erario sino que requieren matar a la vida. ¡Bien cabrones! Quiero verlos huir a ningún lado, en donde el aire no se compra, donde no existe dinero que regrese al pasado para convertirlo en un mejor futuro. Ese día en el que el dinero y el poder se hagan nada, ustedes perecerán así como la abeja; perecerán sin haber hecho nada, siendo la podredumbre que acabó con el aire, con la luz, con la vida de su descendencia.

La empresa del aguacate en Jalisco es la moda entre los que tienen el poder de generar fuentes de trabajo, una moda que ha deteriorado el suelo del Estado, la salud del obrero, pues el uso de pesticidas para controlar las plagas en plantaciones tan extensas se ha hecho sin control. Qué importa que a causa de los químicos mueran de insuficiencias padres de familia a los 25 años, qué importa que muera la tierra.

El aguacate como alimento natural es una de las principales fuentes de vitamina tiene fama de ser un afrodisíaco. De hecho, los Aztecas le llamaban “la fruta de la fertilidad” y ahuacuatl (que quiere decir testículo). Paradigma de la alimentación en México, alimento bondadoso, multifacético, testigo de la tradición prehispánica. El aguacate no es quien funge como el victimario en este articulo, es aquel individuo que altero su reproducción, reubicó su espacio de vida y lo  convirtió en su mejor fuente de dinero.


Y tu abeja, que permaneces con tu mote de trabajadora, recuerda “nadie sabe para quien trabaja”; mientras tú respirando este aire contaminado de pesticidas y de idiotas, yo solo quiero vernos perecer ante tu ausencia, sin tu trabajo, sin tu labor que nos permite respirar. 


Julieta Oliva Cuevas

lunes, 4 de abril de 2016

La lluvia fría en marzo


Contemplamos con asombro una fría lluvia en marzo, unos cuantos se alegran pues comenzaba el calor a sofocarnos, otros tantos reniegan pues levantarse tan temprano con esos aires como copos complica el hecho de dejar los “ponchos”. Disfrutar el aire frío que agrieta la cara, que reseca las manos; disfrutar dormir abrazados sin separarnos, ver  un blanco cubriendo la montaña y pensar que apenas estaba dejando ir un fino polvo volcánico. No es malo contemplarlo pero, me parece irrisorio el hecho de que ese asombro sea tan efímero, pues obviamos que el evento procede de una negligencia de tanto tiempo atrás.

Lluvia en marzo, “que tiempo tan loco”, “prefiero el frío”, “no se secará la ropa” tantos comentarios tan vacios. De la risa pasé al plano de la preocupación, y es que hace poco una güera alemana me hizo ver un hábito muy de nosotros, esta comodidad que no dejamos ni el día que nos juntamos a comer y a beber. “Plastiqueros” dijo. Mientras asimilaba tan atinado adjetivo nos contemple como generadores de basura innecesaria, basura que tardará más en esta tierra que mis descendientes más cercanos y yo. Pensar que mi materia es efímera y un plástico  es casi eterno.

Esa güera con asombro me decía: “no comprendo cómo es que si existen platos que se reúsan ustedes usan desechable, qué trabajo tendrá citarse para verse y cargar un plato y un vaso para comer;  por qué si el taquero usa plato reusable lo reviste con una bolsa, no entiendo esa maña de tirar el agua regando el cemento” yo me quedé en silencio, solo montando escenarios de esas atrocidades al ambiente, eso que nos parece tan normal, tan bien hecho. La güera tenía razón, esos llamados de la tierra, que con mayor constancia nos hace parecen gritos sofocados. ¿Cómo podemos modificar este hábito  si somos imperceptibles a lo más esencial?  Cómo pedirle a la gente que deje la sordera si somos evasores de niños quemados, de estudiantes desaparecidos de pueblos perdidos. No escuchamos nada, inmersos estamos en la indolencia de creernos eternos, de no volver la cara al lado para vernos desaparecer.


¡Qué valemadrismo fracturar hasta el núcleo de la tierra para solventar esta absurda comodidad! Exprimámosla para saciar la ambición de unos cuantos ¡Qué tristeza! Que la lluvia en marzo no sea una voz alta que nos invite a la reflexión, qué frustración pensar que las estaciones parecen extraviadas… 



Julieta Oliva Cuevas

lunes, 28 de marzo de 2016

La teoría del silencio



Y nada se escuchó, el mundo ha enmudecido. Encontré al silencio como respuesta, como salida, como la metáfora del olvido. Nada se escuchó. Hubo un silencio atroz que ensordeció la conciencia, la prudencia, el pensamiento. Hubo tanto ruido que quedamos sordos, y caminamos a la mano del silencio, mientras nos contempla como cobardes escondidos a sus faldas, entre sus tonos bajos, tan bajos que no comprendemos que el silencio debería ser solo para sanar al alma.

Y después de tantos gritos, disparos, después de escuchar protestas de algunos, de promesas en alta voz a un pueblo hundido, después de todo: callados. Qué más nos da guardar silencio ante la hambruna, ante salarios caídos, ante la opulencia de unos pocos y la miseria de todos; qué más da mirar desaparecer etnias que se rehusaron a ceder al podrido sistema.

Vivimos condenados a comer lo digerido, a escuchar lo que conviene, a mirar el estereotipo, a caminar lo conocido. ¿Cuándo encontraremos la razón de comer lo entero, de masticarlo y destrozarlo? ¿Cuándo razonaremos lo escuchado y encontraremos la belleza, esa que se mantiene en el aire y se respira quedito?

Me rehusó a vender mis silencios al conformismo, a la cobardía, porque mi silencio aparece cuando se asoma el dolor, cuando no comprendo la mirada del otro e intento descifrarla sin palabra, cuando la presencia llama por sí sola. No vendo mi silencio solo al secreto, al abrazo, a la reflexión, al reencuentro con la memoria.

Cuando el silencio aparezca deberá reconocerse como aquel que brinda el espacio del encuentro, como quien te insta a mirar el mundo, como el que sorprende. Quien reflexione el silencio sabrá que nos valemos de él para conciliar el sueño, para escuchar las palabras que no hablan pero  tanto dicen; la teoría del silencio evadirá el hecho que callarse no es para traicionar, no será para huir, nunca será para matar al otro. Quien se quede en silencio búsquese en él.



Julieta Oliva Cuevas


lunes, 21 de marzo de 2016

Una epidemia emocional

Inmersa en la docencia me he permitido aprender más de lo que enseño. Trabajar en un aula requiere cargar los miedos, estabilizar voz y pulsaciones para que no te eliminen. Y es que los adolescentes de hoy viajan por la realidad alterándola más que cuando yo vivía ese trance hormonal. Sueno tal como el mentado “en mi época” .

Benditas hormonas que nos permiten enloquecer a cada rato, enalteciéndonos para después mandarnos a habitar nuestros infiernitos. Porque el adolescente requiere de altas dosis de drama, rebeldía y cinismo para ser quien es. Para él no existe nadie que contemple el mundo como él lo observa.

Yo me enfrento a ello todos los días, interactúo con la ociosidad y la hiperactividad en un mismo espacio, convivo con el pensamiento alterado de una sexualidad distorsionada, un deseo a flor de piel. Escucho discrepancias sobre la vida y su intención, intento evadir olores tan fuertes que ya son memorias… el aula es un viaje del que cada que retorno lo hago más tambaleante.

Me asustó saber que los muchachos están en la idea constante del suicidio, pensar que están contemplando esa posibilidad me aniquila, de ahí proviene tanto fracaso, tanta intolerancia tanto odio. Evadirse a sí mismos para acabar no sé con qué, pero sí sé que el letargo está en el aire…

En la escuela los maestros ya no solo tenemos la encomienda de enseñar gramática o la infinidad y uso de los números, somos encargados de detectar depresiones, combatir angustias, desamores, evitar golpes e insultos; somos quienes contemplan un mundo en decadencia. ¿Qué hicimos tan mal para estar educando adolescentes tan indolentes a la vida? ¿Por qué no enseñamos desde casa el respeto al cosmos?

No es por sonar tajante ni ponerle al asunto un tono dramático pero la juventud se nos está yendo de las manos, ya no podremos enseñarles que la vida es tan importante desde la abeja hasta el amigo, que el respeto es indispensable para el canino como para el directivo, que el amor se demuestra sin traición, que la vida misma requiere valor y no descuido. Si observa la tristeza en la mirada de quien está al lado, ignorarla es el camino, evaden las anécdotas cargadas de sabiduría, no leen poesía… están muriendo.


Yo en la docencia me permito mover la tierra que pisan intentando despertar el letargo tecnológico que los envuelve para que noten que jamás volverán a la edad en donde la vida es más fugaz, donde los recuerdos forjan individuos y leer poesía es la salida. Siempre que me voy les recuerdo: “hay tantas cosas que hacer en el día, pero no olviden abrazar, besar, reír, decirlo todo, porque aquello que no se hace en su momento resurge como un mal intento de ser algo en el momento inadecuado” 



Julieta Oliva Cuevas

lunes, 14 de marzo de 2016

Un manual para Iker, el de las buenas noticias



Describir tu presencia es inefable. Un día apareciste como partícula invisible para habitarme, construiste un cosmos en el que comenzaste a crecer.  La dificultad radica en que eres portador de genes diferentes, que te has formado a pesar de la conflicto que es que dos células se unan.

Experimentar dolor nunca fue certero hasta que te ayude a venir al mundo, sentir cada intento tuyo por abandonarme fue descubrir que el dolor causa múltiples personalidades, que cada vaso que forma el sistema nervioso tiende a reventarse para canalizar tanto dolor. Mientras la sangre corría tu llegada era más palpable. Su mano me acompañaba y entonces abandonaste el paraíso prenatal. ¡Qué más hubiera querido que resguardarte en mi entraña! ¡Qué hubiera dado por no aventarte a esta lucha de vivir en la incertidumbre!
Cumpliste un año Iker, ¡felicidad infinita! Sabrás que a tu llegada nos mostraste la inmensidad del amor, que llenaste por completo nuestras vidas, con tus ojos y su reflejo miramos la inocencia, la transparencia. En tus manos construimos nuestros sueños y en tu presencia marcamos el camino de la felicidad.

Hoy te digo  Vive, ama, llora, ríe, intenta, tropiézate, levántate, vuela alto, hazlo todo intensamente que aquí estaremos constantemente para ti. Aprenderás a ver el mundo y mirarás al cielo otorgándole la inmensidad que merece. Amarás tanto que tu corazón no permitirá el engaño, sabrás que la verdad deja descansar al alma. Crece hijo sabiendo que la vida es fugaz, que nos vamos a ningún lugar pero dejamos huellas en la tierra que pisamos. Gracias porque eres y existes, gracias por enseñarnos a ser padres. Te amamos desde tu presencia invisible hasta este momento en el que te conviertes en un hermoso niño.

Hoy a dos años de tu llegada te digo que eres mi felicidad completa, a pesar de que te sientes niño grande aun te sostienes con dificultad y me buscas cuando el miedo te abruma, sabes que estaré siempre aunque el mundo vuelque y se haga trizas. Después de estos días recorridos comprendo que la vida nos otorga oportunidades de trascender, tú eres mi obra maestra. 

Iker algún día voltearás al pasado y verás que eres la metáfora de nuestro amor, que tus años son la alegría de nuestra vida y que tus ojos serán siempre el impulso a seguir. No detengas nunca el paso, aunque hoy tus rodillas guarden cicatrices sigue aventurándote, continua siempre descubriendo que la vida es un laberinto que recorrer. Te amo hoy mucho más que cuando abriste tus ojos por primera vez. 

Observo con agrado que aprendiste a hablarle a las plantas, que al mirar un perro te estremeces de alegría tanto hasta buscar que te siga y resguardarlo; me doy cuenta con gran gozo que disfrutas respetar el orden de las cosas, que te lastima pisar un animal, mientras otros con desagrado no respetan su paso. Esto hijo, será mi herencia: la conciencia de respetar al mundo que tanto nos ha dado y tan poco que le hemos retribuido. Este es un manual para que no olvides que tu presencia es lo que me permite escribir, escribir cuando el mundo parece estar tan revuelto, cuando parece que ya todo está dicho.

Julieta Oliva

jueves, 21 de enero de 2016

Mi lectura y Pedro Páramo

Es algo difícil crecer sabiendo que
la cosa de donde podemos
agarrarnos para enraizar está muerta. Juan Rulfo

¿En qué momento Comala se transforma y reaparece no como el espacio árido sino como el silencio donde los ecos hablan y reconstruyen la vida y la muerte?

La muerte es indicio de nuestra raíz prehispánica, que desde el sincretismo ha cambiado pero no desaparece; permanece esa esencia que nos permite platicar con las ausencias, remontar el recuerdo y hacer de las partidas terrenales un tema literario. Es así como mantenemos vivo aquellos que nos otorga historia.

Pedro Páramo como novela contempla el mundo ficcional “del que va, del que sube y baja” , es la descripción metafórica de las raíces secas de Juan Preciado, raíces que oscilan entre la confusión y la racionalidad. Esta narración contempla el artificio del extravío y la búsqueda, en donde el caos no es quien rige la secuencia del recuerdo.  La búsqueda de una imagen que es borrosa y que se traslada de boca en boca; ese tal Pedro Páramo. La búsqueda de un padre que se ha formado por  el recuerdo de la madre.

Comala es quien  da lugar a una narración que implica una distracción cronológica, pues leemos y nos perdemos en el tiempo, pero además, Comala representa un espacio cercano para quienes convivimos con la montaña del sur de Jalisco; ubicado a las faldas del volcán mi Comala es: Tonila. Un pueblo que resguarda ecos al doblar esquinas, que acumula los pasos viejos de quienes ahí habitan y que custodiado por una montaña encendida esconde historias sin tiempo.  

Alguna vez estuve ahí, caminando hacia una loma que daba a un barranco. Sentí como esos personajes tomaban fuerza en mi narración interna convirtiéndose como en un relato vivido. Tonila resguardó aquella descripción que recibió a Juan Preciado…

Más que anécdota, este viaje dejó en mi  experiencia lectora el comprender que la narración busca otra lógica temporal, que adhiere a los hechos el vínculo con el discurrir de conciencia de las voces bajas que describen esta historia; que debí identificarme en tiempo y espacio para hilar años, después el sentido de la historia. Leer Pedro Páramo es indagar en un contexto cercano, es recorrer los pueblos olvidados para reconocer su esencia.

La muerte conceptuada como un círculo que no termina de completarse, la inexistencia de la redención y la visión de la nada como extinción de la misma es Pedro Páramo.

Julieta Oliva Cuevas 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Una anécdota de ayer



¿Por qué aguardas con impaciencia las cosas?
Si son inútiles para tu vida, inútil
es también aguardarlas.
Si son necesarias, ellas vendrán
y vendrán a tiempo.

                   El cotidiano a veces me rebasa, me hunde, me transforma; he decidido cada día rehacerme y convertirme en otra cosa: quizá en Gregorio o el mismo Kafka.

                  Sin tener mucha suerte me doy cuenta que consigo que los días siempre cuenten, ya sea en un centímetro más a la altura de mi hijo, su sonrisa o el cálido abrazo de mi compañero de vida al terminar el día. Cuentan cuando salgo del trabajo y a lo lejos escucho “que le vaya bien maestra”. Sutil, casi imperceptible, son momentos que validan mi existencia.

                  El cotidiano siempre retorna ¿por qué regresas a enclaustrar el pensamiento? Siempre le pregunto… Ayer no vino, me altero el día, la vida. Ayer mi hijo no me dio sonrisas solo el sonido de una perversa tos que amenazaba con lo que hace meses nos enfrentamos: bacteria, virus o términos médicos de una respiración alterada.  No lo pensé más, soy una madre altamente aprensiva, acudimos al IMSS. Al llegar vi a Erick, con la constancia, tolerancia y determinación de siempre; su sonrisa, sus ojos, su caminar; lidiaba con una sala repleta de pacientes y voces impacientes que cada segundo gritaban: !!!Erick!!!!

                Solos Iker y yo, esperando nuestro turno, veíamos pasar a Erick por un largo pasillo, y solo la voz de Iker que como eco quedaba: ¡papá! La noticia llegó: placa simple de tórax, posible bronquitis; ¡no otra vez! Me sentí el ser más desafortunado, me invadió la ansiedad, la tristeza, el mundo se comenzaba a desmoronar lento, Iker no sonreía, Erick con la mirada cabizbaja y su cara revestida por un cubre bocas que intentaba borrar la expresión de angustia que compartíamos, no quería hablar. Seguía la espera.

               Sala de urgencias, un olor a suero, alcohol, lágrima, sangre; olor a ansiedad, tristeza, sueños rotos. Nos dedicamos a observar, ¿qué vimos? Ojos apagados, manos trabajadoras, carencias, madres hundiéndose en pozos de tristeza y frustración, cuerpos doblados, pasos, muchos pasos. ¿Cómo es que somos tantos en este trance y no nos detenemos a observarnos? Todos amontonados, solos, ensimismados, nunca nos vimos.

                Contrastes de la vida son estos que me hacen reaccionar, salir con un diagnóstico positivo y ver que soy tan afortunada de tener los medios para que Iker no padeciera el entorno de un hospital, que no escuchara el llanto, el dolor, la ausencia de los que ahí parten; afortunada de salir ese día y poder respirar fresco y escuchar a Iker dormir profundo.  Él y yo vimos que estamos, nos vimos a los ojos y nos dimos cuenta qué afortunados somos, por el tiempo, por la salud que se quebranta pero vuelve a ser ella…

                Y digo que a veces el cotidiano me rebasa porque soy tan ciega a lo más perceptible, ciega a los días cargados de la presencia de mis padres, de sus voces llenas de verdades, ciega al camino que recorro con mis hermanos que son mi bastón, ciega al voltear cuando duermo y no volteo a verte Erick que permaneces sin quebranto; ciega al no ver siempre que Iker es mi verdad absoluta.


                Desde ayer me sugerí disfrutar los días, estas horas que han sido mal gastadas, sugiero disfrutar el paso de los años que nos encaminan a ser más humanos; me sugiero voltear solo un poco para reencontrarme y seguir viendo que en efecto no es el cotidiano soy yo. 


Julieta Oliva Cuevas

miércoles, 9 de diciembre de 2015

¿Qué intención tienes guerra?

               La guerra nos ha alcanzado, es lo que se murmura por todos lados. Una guerra que se ha hecho evidente porque así el poder lo ha querido. Pero ¿existe una guerra más ardua que la de uno mismo? ¿Es tan dura la guerra por sí misma más que la vacuidad del ser humano?

              La guerra no representa nada más que la decadencia del pensamiento, la deshumanización del humano. Busquemos un término más idóneo para definir a esta especie que se destruye así misma solo por un interés pasajero. ¿Humanidad? Término que refiere a un individuo compasible, tolerante…  término irrisorio, vago y  absurdo. 

              Me intriga saber cómo nuestra “evolución” ha contribuido a una deshumanización, a una desintegración de pensamiento y espíritu ¿pero que es el espíritu? No lo sé, no sé si se asemeja al alma o a la esencia…  ¿cuál será la intención de permanecer aquí?

             ¿De qué está hecho este ser humano, de qué pensamientos su mente se integra?  Existe en nuestra vida la intención de trascender; para algunos la guerra conllevará la trascendencia histórica, social y nada más. Absurdos, idiotas que priorizan el capitalismo a la vida de un niño, estúpidos los que defienden el dinero y evaden al aire mismo…

              Si la muerte no es terrible cuando el propio destino es quien la presenta; la muerte es absurda cuando la causa la mediocridad, la alevosía y el poder. Estos conflictos bélicos, económicos y sociales le han quitado a la muerte la intención, la importancia, la incertidumbre. Morir porque sí, porque el otro lo ha determinado.  Muerte: revístete de circunstancia y llévate a los cobardes que te han quitado tu labor.


             La guerra es el suceso que nos eliminará, no solo como sociedad, si no como esencia. La guerra nos ha alcanzado y con ella, la oportunidad de reflexionar si somos y estamos para trascender en esencia.


Julieta Oliva Cuevas 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Un paradigma educativo en “La lengua de las mariposas”

Si es bueno vivir,
todavía es mejor soñar,
y lo mejor de todo, despertar.
 -Antonio Machado

Se dice que los tiempos de crisis son también tiempos de descubrimiento; sabio Einstein al afirmarlo. En tiempos de crisis se reafirman las posturas, se reconstruyen los pensamientos y se modifican los hábitos.

El ser humano representa el cúmulo de experiencias circunstanciales que la vida le otorga pero también, su evolución conlleva el conocimiento que proviene del otro. La docencia es este proceso que nos permite crecer, trascender en el conocimiento y en el tiempo.

Un claro ejemplo de lo que el paradigma de la docencia representa, es la película La lengua de las mariposas, filme español realizado en el año 1999, clara descripción de conocimiento, crecimiento espiritual y emocional. Pero ¿qué puede dejar a la actualidad una película que se centra en la educación tradicional? Integrando un contexto más claro, este filme acontece en la guerra Civil española, donde los intereses de la burguesía y el dogma religioso imperaban. La represión de un pueblo es la manera indirecta para reconstruir a un monstruo económico a través de eliminar los intereses del vulgo. Y el pueblo mientras tanto retrocede, se apacigua con la amenaza escueta de represión. “En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa.” (Machado, Antonio. 1936) la educación era el enemigo más fuerte contra el que se enfrentaban.  

Hablar de La Lengua de las mariposas es constatar que la educación no deja de ser el arma principal para conseguir  libertad, que el conocimiento compartido es el que retoma fuerzas para ser más que aprendizaje; de convertirse en fuerza.  Don Gregorio es quien dibuja el personaje principal de esta trama y es también quien nos permite reflejar nuestro futuro.

Don Gregorio, representado como un maestro poco convencional, en los tiempos en los que España se encontraba sumergida en la precariedad y la falta de ideales. Es este personaje quien comienza a darle vida a Moncho, un niño dividido entre la ideología de los padres y sus preguntas existenciales. ¿Qué representa la educación para estos dos personajes? Para el maestro la oportunidad de liberar un país reprimido, para el alumno una visión más clara que convence por sí sola, que le permite renacer.
La trama principal de la lengua de las mariposas no es solo el conflicto bélico de España, sino el sincretismo de religión, progreso y libertad. “Los conceptos son de todos y se nos imponen desde fuera; las intuiciones siempre son nuestras.” (Machado, Antonio,1936) es la voz, la intención y la determinación de un pueblo quienes dan la pauta para la corrección de las instituciones en un país. Este punto es el que debía ser transmitido a las nuevas generaciones.

La lengua de las mariposas es ese símbolo infinito en el que se refleja el conocimiento, mientras éste circule activamente, permanecerá modificando los pensamientos, permitiendo reflejar los ideales y eliminando el conformismo.

Fue tanto lo que la voz de Don Gregorio marcó a Moncho que amplió su panorama sensorial, le mostró una realidad que permanecía en la oscuridad y que obligado por la blandenguería política de los padres intentó esconder. Moncho es ese ideal en el proceso educativo; marcar tan profundo a los estudiantes que no les sea tan fácil alejarse de lo que terminó convenciéndolos. Por eso, las palabras finales que este niño soltó al aire fueron: espiritrompa, ornitorrinco…

Julieta Oliva Cuevas